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Una utopía necesaria

Lic. Mei Mei Alicia Chu Pulido.


           ...Cuando  nos decepcionan algunas de nuestras esperanzas, descubrimos o creamos nuevas visiones que inspiran esperanzas nuevas. Es así como nuestra especie ha sobrevivido a tanta ruina y tristeza a través de los tiempos.” [1]
 
Muchas  veces los educadores se enfrentan a situaciones desmotivantes en el salón de clase, en las que se tienen dos opciones : escoger entre el conformismo o la actitud nihilista-pesimista de que no se puede hacer nada por cambiar la actitud mediocre  e indisciplinada de los estudiantes o  bien elegir aceptar el reto y buscar maneras de ir cambiando esa realidad. 
 
Los profesores que asumimos el reto nos vemos a veces restringidos por las creencias, costumbres, hábitos y prejuicios que como dice Fernando Ainsa en su texto  La Reconstrucción de la utopía,  “ paralizan  en la práctica muchas de nuestras iniciativas utópicas”,  es por ello que en  la universidad como una organización que no sólo enseña sino que también aprende se hace necesario llevar a cabo una reflexión constante,  en busca de mejores formas o procedimientos  para “construir puentes entre las concepciones teóricas de los estudiosos  y las acciones concretas.”  (pag. 74).
 
Es preciso optar por la  esperanza y por el optimismo para tener siempre un espíritu emprendedor y autocrítico sólo así se generan los cambios y las nuevas ideas, por tanto,  los profesores y educadores debemos convertirnos en el motor  que lleve a la reflexión y debate que permitan la  realización de los anhelos  tanto  de los padres de familia como de los estudiantes, quienes ponen en nuestras manos  de alguna manera la formación de su “futuro”. 
 
Depende de nuestro compromiso como profesores sembrar sueños positivos en nuestros alumnos en lugar de sólo fingir  vocación de servicio y enseñarles a vivir con mediocridad. Educar es una tarea difícil en la que no sólo debemos establecer como meta  la impartición de conocimientos sino que es  necesario tratar de formar actitudes,  habilidades y competencias para la vida, y para ello se requieren más de 50 minutos de cátedra.  Se debe inculcar con la congruencia, con el ejemplo  y la práctica, pero no es tarea de  uno solo sino de todos: de los padres, de los profesores, de los estudiantes y de la institución educativa en su conjunto. Sólo mediante el trabajo  y el compromiso se  puede alcanzar la misión de vida que cada cual se ha planteado .
 
Aparentemente los padres de familia están haciendo su parte al enviar a sus hijos a instituciones de prestigio, las universidades, al buscar cada día irse renovando y  mejorando, brindando a sus alumnos  ambientes favorables para su preparación y buscando profesores  experimentados , los alumnos , al estudiar y cumplir con los lineamientos de conducta y  evaluación señalados por la escuela y los profesores,  pero  éstos últimos a veces no  hacen su parte satisfactoriamente debido a múltiples factores como son falta de  compromiso y falta de motivación.
 
El profesor , a pesar de ser una de las partes más importantes dentro de la cadena de valor de la educación  ha sido  el más olvidado e  incluso menospreciado. Para que el profesor se sienta realmente comprometido y motivado para realizar su labor de la manera más completa y eficiente, requiere ser tratado como un profesional de la educación, que invierte un considerable número de horas hombre para su actualización, para la preparación de sus clases, para la calificación de tareas y trabajos, para la investigación de nuevas metodologías, etc., sin embargo, sólo se le paga el tiempo que pasa frente a grupo, y con ello se les quita incentivo para que lleve a cabo esas actividades, lo que va en detrimento de su práctica docente. En el momento en  que se cambien estos parámetros, es seguro que se  observará una mayor entrega y dedicación por parte del docente.
 
En esta época de rápidos cambios, la esperanza de lograr una educación de excelencia  debe convertirse en realidad, y para ello se requieren acciones concretas y eficientes. La universidad debe  comprometerse a la mejora continua de sus procesos y de sus elementos humanos incentivando la constante actualización de sus docentes  mediante cursos significativos y brindando los apoyos necesarios( en cuanto a disciplina se refiere) a sus profesores ;  el profesor debe  a su vez comprometerse con la institución y con los alumnos siendo exigente y eficaz en el proceso de enseñanza aprendizaje;  el alumno debe involucrarse por completo en su formación integral siguiendo con disciplina y entrega los lineamientos establecidos por los dos anteriores y por último, los padres de familia deben motivar a sus  hijos y coadyuvar en la vigilancia y cumplimiento de las exigencias de la institución.
 
La Universidad del Valle de México ha iniciado un proyecto de reingeniería considerando el lado humano de la educación , revalorando al docente como un factor muy importante y  como potencial motor del cambio hacia una mejora continua en todos los aspectos, lo cual evidentemente llevará a la realización de los sueños de todos los participantes en esta empresa de  la búsqueda de un  mundo mejor, más justo y más feliz.
 
 
El curso Praxis XXI constituye  una muestra de ese deseo de la Universidad del Valle de México cómo dice Celso Furtado, de seguir un sueño , “de ser capaces de organizar la fantasía” , para  buscar la realización de la idea utópica de formar mejores profesionales, más comprometidos con el  país y más  humanos . 

[1] Marshall Berman,  “ Los signos de la calle”, en Plural, num 236, México, mayo, 1991.