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¿Qué está pasando con el trabajo en México?

Mtra. Yolanda Ríos Moreno.


Hace ya varios años que hemos sido testigos de múltiples transformaciones en el contexto de nuestra vida, tanto en el trabajo como en la familia misma y en todo tipo de relaciones. El ciclo de vida de los productos se ha alterado tanto, que ha trascendido de lo comercial a lo ético, la mayoría de los objetos y de las relaciones que hoy son parte de nuestra vida, se vuelven cada vez más cortas, son desechables, efímeras. Este es el verdadero sentido de la globalización que ha venido a impactar hasta la médula de las personas, es decir, este esquema de internacionalización de capital conlleva toda una ideología que va más allá de la producción, busca ante todo el consumo, para ello necesita satisfacer cabalmente a los cada vez más exigentes consumidores, pero al fin y al cabo consigue este ciclo de creación-satisfacción de necesidades a través del consumo, lo cual se entiende y acepta porque vivimos en un sistema capitalista, sin embargo uno de los graves problemas que en México se presentan, es que, la distribución de la riqueza es muy inequitativa y tradicionalmente menos del 20% de la población total del país atesora más del 70% de la riqueza, si a esto le aunamos el impacto tecnológico de las décadas recientes, tenemos a la vista dos elementos que explican la disminución de empleos en nuestro país. De aquí se deriva el objetivo del presente artículo: analizar algunos factores que afectan actualmente las relaciones de trabajo y el empleo.

"En un mundo como este de cambio incontrolado y confuso, la gente tiende a reagruparse en tomo a identidades primarias: religiosa, étnica, territorial, nacional1. En estos tiempos difíciles, el fundamentalismo religioso, cristiano, islámico, judío, hindú e incluso budista (en lo que parece ser un contrasentido), es probablemente la fuerza más formidable de seguridad personal y movilización colectiva. En un mundo de flujos globales de riqueza, poder e imágenes, la búsqueda de la identidad, colectiva o individual, atribuida o construida, se convierte en la fuente fundamental de significado social. No es una tendencia nueva, ya que la identidad y de modo particular la identidad religiosa y étnica, ha estado en el origen del significado desde los albores de la sociedad humana. No obstante, la identidad se está convirtiendo en la principal, y a veces única, fuente de significado en un periodo histórico caracterizado por una amplia desestructuración de las organizaciones, deslegitimación de las instituciones, desaparición de los principales movimientos sociales y expresiones culturales efímeras. Es cada vez más habitual que la gente no organice su significado en tomo a lo que hace, sino por lo que es o cree ser. Mientras que, por otra parte, las redes globales de intercambios instrumentales conectan o desconectan de forma selectiva individuos, grupos, regiones o incluso países según su importancia para cumplir las metas procesadas en la red, en una comente incesante de decisiones estratégicas."2

Retomando las ideas de Castells, es importante señalar al menos dos cuestiones:

1. La sociedad (global) actual es resultante de formas de comercio que al trascender fronteras geográficas, se vieron en la necesidad de instrumentar una serie de cambios en su manera de hacer llegar los productos a las distintas culturas, en muchos de los casos esto se logro a través de los medios de comunicación, pero a cambio de ello, estas culturas fueron sacrificando parte de ellas, de sus antiguos usos y costumbres, de sus leyes, de sus ideas y no necesariamente esta sustitución implica que lo nuevo sea lo mejor, porque si bien es cierto que con la globalización se tiene acceso a una gran cantidad de bienes que en el pasado no se conocían en nuestros mercados domésticos, también lo es, que muchos de nuestros productos no gozan de estos mismos privilegios al entrar a mercados extranjeros, ya que, esos países si están sumamente interesados en proteger sus propios mercados, basta mencionar el ejemplo del embargo atunero que Estados Unidos le puso a México y otras barreras no arancelarias que convierten en desleales las relaciones comerciales.

2. Más allá de lo comercial, cuando las personas aceptamos la invasión de productos sin cuestionar si conviene o no, estamos generando un problema de desprendimiento invisible de tradiciones y raíces propias, que de momento no se nota, pero que al paso de los anos conduce paulatinamente a un vació social y cultural, por lo que, Castells habla de la búsqueda de identidad como algo característico de esta época. Que se convierte en el móvil de las manifestaciones de cualquier índole incluido el trabajo, ya que como hemos visto en los lustros recientes, las instituciones se han debilitado, las organizaciones han entrado en crisis, las familias están sufriendo los estragos de los cambios culturales a veces inaceptables y a veces inexplicables, por lo que es preciso reflexionar sobre estas situaciones para tratar de enfrentarlas de la mejor manera.

Después de todo comparto la idea de que, "...a pesar de una larga tradición de errores intelectuales a veces trágicos, observar, analizar y teorizar es un modo de ayudar a construir un mundo diferente y mejor3" no necesariamente dando respuestas exactas, sino explorando, investigando e invitando a realizar preguntas sobre nuestra realidad diaria, tratando de explicarla desde lo "nuestro" y no sólo desde "afuera" Y en este sentido insisto en la importancia que tiene la investigación dentro y fuera de las Instituciones de Educación Superior.

Los últimos años.

Creo que la mayoría de nosotros hemos vivido muy cercanamente o en carne propia los estragos de la crisis económica de nuestro país, que con sus altibajos, ha repercutido directamente en la pérdida de empleos en México, así como en otro tipo de fenómenos sociales. Sin embargo, aquí me enfocaré por ahora sólo en el análisis del empleo.

Empecemos mencionando que, cuando nos referimos a empleo, suponemos un trabajo remunerado, asociado a un salario (fijo) que legalmente no podría ser inferior al mínimo de la zona geográfica y que, como sabemos establece periódicamente la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CNSM).

Sin embargo, no necesariamente esto se presenta así. En la realidad de la República Mexicana, existen todavía muchas inconsistencias en el apego a la ley y sobre todo, mucho desconocimiento y falta de voluntad por aplicarla en aras de los intereses de los particulares, que en muchos casos, no sólo no quieren entender que lo más importante en sus empresas es su personal, sino que, además, anteponen sus intereses de lucro a los derechos humanos y laborales de los trabajadores, por lo que, existen muchas personas que teniendo un empleo (con o sin firma de contrato), perciben una retribución inferior al salario mínimo y en muchos casos, no cuentan con prestaciones de ningún tipo.

Lo triste es que esta situación se da cada vez en mayor proporción y no sólo en lugares recónditos de la República Mexicana, sino principalmente en las ciudades.

Veamos lo que reportó el INEGI en agosto del presente año, a través de la encuesta nacional de empleo: "El 63.3 por ciento de los mexicanos que trabajan no recibe prestación alguna, ya sea de seguridad social, reparto de utilidades, aguinaldo, vacaciones, etcétera Esta cifra supera en aproximadamente 43 mil personas la registrada hace un año"4

Por lo tanto, se desmiente que un empleado en México sea sinónimo de un trabajador asalariado, el cual, de acuerdo con el derecho laboral debe percibir un salario en efectivo más las prestaciones de ley.

Ahora bien, si no son sinónimos ¿cuál es estrictamente la diferencia? Para poder responder a este cuestionamiento comentaré que, en las últimas décadas, coincidentemente con la apertura económica que prometía más empleos y más ganancias, la tasa real de desempleo ha aumentado en México. Tan sólo del mes de diciembre del año 2000 en que se reportó una tasa de desempleo del 1.90%, esta cifra se incrementó a 3.52% para junio de 2003. 5

Además de esto, para el gobierno existen diversas clasificaciones (un poco ambiguas) a cerca del empleo, ya que, se considera con empleo a las personas que se autoemplean, ya sea mediante el ejercicio de un oficio o profesión, o bien mediante la apertura de un negocio o un changarro, pero en el estricto sentido, esto no es tampoco un empleo, ya que, la mayor parte de estas personas tampoco gozan de prestaciones de previsión social y en una gran proporción llegan a generar "empleos" pero éstos son informales debido a que este tipo de negocios, al no estar registrados ante el fisco, no sólo evaden los impuestos derivados de su giro,, sino que también evaden la protección hacia sus trabajadores, dejándolos al margen de lo que establece la Ley Federal del Trabajo (LFT)

Sobre este aspecto, la encuesta nacional de empleo reportó que "En cuanto a su posición en el trabajo, 62.4 por ciento de la población ocupada (25.4 millones) son asalariados; los trabajadores por cuenta propia suman 10.2 millones; los trabajadores sin pago suman 3.4 millones (8.5 por ciento) y los patrones suman 1.4 millones, equivalentes a 4 por ciento"6

Con esto podemos reconocer que el mismo INEGI sostiene que existen asalariados, trabajadores independientes o por cuenta propia, como pueden ser los domésticos, trabajadores sin pago, que representa un caso violatorio de la ley y en el que se debería poner más atención y patrones o dueños de microempresas o cualquier tipo de negocios, entre los que proliferan los comerciantes. Nosotros hemos visto como cada día crecen en todos los lugares los famosos tianguis o mercados sobre ruedas, las ferias, los puestos ambulantes, etc. Lo mismo en las estaciones del metro que alrededor de los centros comerciales, de las empresas, en el centro histórico de los municipios y delegaciones, afuera de las escuelas, de los estacionamientos, y por si fuera poco aún en las gasolineras o en las carreteras, incluso basta con abrir la cajuela de un carro en casi cualquier parte de la ciudad, para expender todo tipo de artículos.

Otro fenómeno importante aquí, además del empleo es le del origen y legalidad de los productos que ahora sólo señalo sin profundizar porque este es ya otro tema en el que hay mucha tela de donde cortar.

Volviendo al tema que nos ocupa, el del empleo, debemos reconocer que, aún refiriéndonos estrictamente a los empleos más o menos bien remunerados, que no tienen el problema de falta de prestaciones ni de legalidad, la situación también para este caso resulta difícil. Nos consta que la constante es el despido de trabajadores, a veces por cuestiones tecnológicas, como en el caso de los supermercados en 19957, otras veces a causa de las bajas ventas como lo hemos visto con las automotrices, por ejemplo, pero hoy en día encontrar un empleo es difícil, y encontrar un empleo bien remunerado y con proyección resulta todavía más difícil.

En México esto se sustenta (desde el punto de vista de los empleadores) en que resulta muy caro el pago de impuestos que se derivan de la nómina, como es el IMSS, el impuesto local sobre remuneración al trabajo o conocido como impuesto sobre nóminas, el SAR (sistema de ahorro para el retiro) y el INFONAVIT. Por lo que, para ellos, es mucho más atractivo deslindarse de éstos mediante la contratación de personal en forma distinta a la contratación laboral, es decir, prefieren el régimen de honorarios, en donde las personas al no ser legalmente consideradas como trabajadores (de acuerdo a lo que establece la ley federal del trabajo) se les paga por un proyecto o un horario pero no tienen derecho a reclamar ningún tipo de prestación, ni siquiera la de servicio médico.

Sin embargo, creo que se cae en una injusticia con las personas que aceptan trabajar así, debido a que, de antemano aceptan el no pago de prestaciones y el no reclamo de liquidación alguna. Si lo aceptan, es la mayor parte de veces, por necesidad de trabajar.

Pero además, no resulta consistente decir que la mano de obra (con impuestos) es muy cara en México, si comparativamente con el exterior (como se hacen análogamente comparaciones de otra índole) la mano de obra mexicana es muy barata, simplemente podemos mencionar que en Estados Unidos un obrero de una fábrica gana 12 dólares la hora (si tomamos una paridad de $11.00 por dólar resulta $132.00 pesos la hora), además de las prestaciones y el seguro de desempleo, mientras que en México el pago por una hora de salario mínimo es de 5.45 pesos (tomando en cuenta un salario mínimo diario de $ 43.65).

Tan es así, que si por algo México es atractivo para los extranjeros, es por la mano de obra barata del país, así que este argumento no es del todo cierto, pues aunado a esto, podríamos pensar que, o no se planean bien las cosas en las organizaciones o muchos empresarios contratan gente a la que le pagan muy poco, pero que carece de las competencias que la harían más productiva y se genera un circulo vicioso en el sentido de que, el trabajador no trabaja mejor porque le pagan poco, pero la empresa opina que no le puede aumentar si no demuestra que es capaz de trabajar mejor.

Lo que si es cierto es que cada vez hay más personas que trabajan en forma distinta a la asalariada y esto está generando un gran espiral inflacionario porque las actividades económicas que ellos generan no necesariamente inyectan recursos al país vía impuestos (que evaden) y por tanto el gobierno de México está perdiendo el control sobre su recaudación haciéndole mucho daño a su economía por no captar el nivel de ingresos suficiente, en parte por la situación que comentamos con antelación y en parte también por la incompetencia de las instancias hacendarías de tener toda la información necesaria, confiable y oportuna para poder exigir el pago de contribuciones y derechos a las personas físicas y morales, cualesquiera que sean sus actividades.

Por último, para responder cabalmente a la pregunta planteada sobre como se define en México a un empleado y aun trabajador, concluyo que, el primero es todo aquél individuo que realiza un trabajo y a cambio recibe un ingreso8, al que legalmente no se le debe de llamar salario porque no paga ni el impuesto sobre la renta, ni el impuesto local de nóminas. Ahora bien, este ingreso puede ser pagado en efectivo o en especie, pero no contempla pago de prestaciones, ni tampoco indemnización por separación en caso de presentarse, y en esta misma lógica no existe normatividad que regule las demás condiciones de trabajo de estas personas.

En contraste, un trabajador es la persona que, de acuerdo con la LFT, se contrata para desempeñar un cargo, durante una jornada establecida de no más de 8 hrs. diarias, con prestaciones de ley, servicio médico y derecho a ser finiquitado al concluir la relación laboral. Pero esta figura no incluye ni trabajadores independientes, ni subcontratados.

Como se puede observar con las cifras mencionadas, México está perdiendo muchos trabajos asalariados, gran parte de los cuales los desplaza hacia el desempleo y el resto hacia distintos tipos de empleos que sin lugar a dudas a pesar de representar una opción para muchos mexicanos que prefieren ganar algo, en lugar de quedarse sin ingresos, no es esta la mejor solución al fenómeno del desempleo y de otros fenómenos colaterales que se derivan de él como la delincuencia, ya que, esta situación de crear o encontrar este tipo de empleos, le permite a muchos habitantes sobrevivir, pero su nivel de vida y poder adquisitivo normalmente van a la baja. Por lo que creo que esta situación debe ser urgentemente analizada, más no sólo por economistas, sino desde la interdisciplina, para aportar propuestas que se encaminen a resolver las consecuencias económicas, sociales, culturales, legales y educativas de la pérdida del trabajo en México.

Citas. 

1 Un ejemplo de esto lo tuvimos este pasado 27 de noviembre con la megamarcha que una serie de agrupaciones se dieron cita en diversos puntos de la ciudad de México para protestar, lo mismo por la privatización de la Industria eléctrica, que por los derechos humanos, las muertes en Cd, Juárez, el incremento de salarios, la reforma fiscal, el barzón, así como por problemas del campo y otros más.
2 Castells, Manuel. La era de la información. Economía, Sociedad y Cultura Vol.l La sociedad red. Siglo XXI. México, 2002, p.29
3 Op. Cit. p. 30
4 David Zúñiga en "Las empresas incrementaran el número de despidos, admite Economía" La Jornada, 16 de agosto, 2003. p. 7
5 "Llega el desempleo a su tasa más elevada en cinco años" en Sección: economía y negocios. Crónica 22 de agosto de 2003,
6 Zúñiga, David, op. Cit. p. 7
7 Gigante contaba en 1995 con 21,4044 trabajadores y gracias al proceso de modernización y a los esquemas de comercialización con sus proveedores, redujo su plantilla a 19,428 en 1997.
8 Aunque vale la pena mencionar que el mismo INEGI reporta que existe una cifra de empleados sin ingresos, probablemente sean familiares que ayudan en las actividades sin percepción alguna.